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FRUTALES Y CÍTRICOS

A la hora de tener una floración óptima en calidad y homogeneidad será imprescindible un correcto equilibrio hormonal en el que la sucesión correcta de las principales hormonas involucradas (el ácido Giberélico, el Etileno, las Citoquininas y la Auxina) sea perfecta.

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La fijación de las flores y de los frutos recién cuajados es un aspecto de gran importancia, el cual es muy sensible a elevaciones de los niveles de estrés de la planta así como de descensos en los niveles de auxinas en los órganos a cuidar y preservar. Nuestra labor será siempre intentar mantener bajo control la
generación de Aminociclopropano Carboxilato (ACC) por parte del sistema radicular al tiempo que procuramos que los niveles de auxinas (ácido indolacético
y ácido indolbutírico) sean los mínimos para garantizar el máximo de fijación de las flores y frutos.

Las hormonas vegetales afectan todos los aspectos del crecimiento de los árboles frutales y cítricos. Entendiendo cómo trabajan las hormonas nos permitirá superar muchos de los factores de estrés que limitan su ciclo natural de crecimiento y su expresión genética.

Las hormonas vegetales están presentes en diferentes niveles en los diferentes estados de desarrollo (desarrollo vegetativo, floración, polinización, cuajado y maduración del fruto, etc.). Deberán estar disponibles en suficientes cantidades durante todo el ciclo de vida del árbol para conseguir maximizar su expresión genética, y tener de esta manera buenos rendimientos y buena calidad final de fruto.

El conocimiento y la comprensión de la fisiología vegetal en frutales y cítricos nos permitirá regular importantes aspectos, como por ejemplo la floración, la caída de flores y frutos, el incremento del tamaño y número de frutos, el calibre y calidad final, etc.

Consideramos el Sistema Radicular como “El Cerebro de los Árboles” porque allí se controlará el balance nutricional y hormonal del árbol. Más en concreto, serán las cofias radiculares las que dirigirán la producción de las hormonas y la absorción de agua y de nutrientes.

Las Citoquininas se producirán principalmente en los ápices radiculares, y se moverán hacia arriba para estimular el crecimiento de los nuevos brotes. Las Auxinas se producirán principalmente en los meristemos apicales, y se moverán hacia abajo desde los brotes para estimular el crecimiento de las raíces. Las Auxinas y las Citoquininas producirán DIVISIÓN CELULAR, y junto a las Giberelinas (Ácido Giberélico), CRECIMIENTO CELULAR.

La actividad enzimática necesaria para la producción de hormonas se ve limitada cuando la temperatura está por encima de los 31ºC o por debajo de los 20ºC, y por lo tanto, la división celular en días muy fríos o muy calurosos se verá deteriorada. Cuando tengamos condiciones climatológicas adversas y por lo tanto, no vayamos a tener cantidades de auxinas suficientes que lleguen al sistema radicular y estimulen su crecimiento al interactuar con las citoquininas, se puede realizar una aplicación exógena de auxinas.

Ante una situación de estrés, como por ejemplo una helada o una fitotoxicidad, se producirá en el árbol la generación de las llamadas “hormonas de estrés”: etileno y ácido abscísico. Será inevitable que se produzca un desequilibrio hormonal, viéndose también afectadas las auxinas y citoquininas. Será extremadamente importante reducir lo antes posible el exceso de etileno para recobrar el correcto desarrollo del árbol.

En la división celular también jugará un papel fundamental el Calcio, ya que forma parte de las membranas y paredes celulares de las plantas. El pectato de calcio dará estabilidad a las paredes celulares de las células. El Calcio está involucrado en la regulación del transporte de Auxinas.

El crecimiento vegetativo aéreo del árbol estará controlado por raíces en rápido desarrollo. Los nuevos tejidos meristemáticos foliares proporcionarán Auxinas al sistema radicular, manteniendo un balance con las Citoquininas para una continua división celular en los ápices radiculares. Cuando ocurre un crecimiento radicular vigoroso (a partir de altos niveles de nitrógeno amínico o Citoquininas), las raíces requieren de más Auxinas de las hojas. En respuesta, el árbol produce nuevos crecimientos vegetativos para suministrar a las raíces las Auxinas necesarias para mantener el crecimiento de las nuevas cofias radiculares.

A la hora de tener una floración óptima en calidad y homogeneidad será imprescindible un correcto equilibrio hormonal en el que la sucesión correcta de las principales hormonas involucradas (el ácido Giberélico, el Etileno, las Citoquininas y la Auxina) sea perfecta.

Las Auxinas son necesarias para estimular la producción de Etileno e iniciar la floración. Las Auxinas también juegan un papel en el crecimiento del tubo polínico. Inadecuadas cantidades de Auxinas producirán un aborto de flores, una caída de frutos y desordenes fisiológicos al momento de la floración y cuajado de frutos y semillas.

En floraciones abundantes puede ser insuficiente la generación de citoquininas endógenas procedentes del desarrollo radicular,  por lo que la brotación y la viabilidad de la floración y el cuaje se verá comprometida.

La fijación de las flores y de los frutos recién cuajados es un aspecto de gran importancia, el cual es muy sensible a elevaciones de los niveles de estrés de la planta así como de descensos en los niveles de auxinas en los órganos a cuidar y preservar. Nuestra labor será siempre intentar mantener bajo control la generación de Aminociclopropano Carboxilato (ACC) por parte del sistema radicular al tiempo que procuramos que los niveles de auxinas (ácido indolacético y ácido indolbutirico) sean los mínimos para garantizar el máximo de fijación de las flores y frutos. No debemos olvidar que un exceso de cuajado comprometerá el tamaño final.

En la primera fase del desarrollo de frutos (desde la abertura de flores hasta el final de la caída fisiológica de los frutos), cuando los frutos todavía no llegan al 20% de su tamaño final, es cuando tiene lugar una intensa división celular en estos frutos recién formados. El número de células por fruto es normalmente determinado durante los primeros 14 días después de la caída de pétalos. A mayor número de células presentes, mayor tamaño conseguirá el fruto cuando sus células se expandan y crezcan de tamaño para engordarlo, y por lo tanto mayores calibres conseguiremos. Es importante destacar en este momento la acción de las citoquininas para esta división celular, y por lo tanto deberemos asegurarnos del correcto y continuo desarrollo del sistema radicular.

Con respecto a algunas fisiopatías comunes en los cítricos, como por ejemplo la “Clareta”, se han observado importantes mejoras con un adecuado y efectivo aporte de Calcio junto con un correcto equilibrio hormonal.

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26 | 07 | 2013 Conocimiento Dejar un comentario

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