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La “semilla” durmiente

La germinación de las semillas es un proceso por el cual la semilla pasa de un estado de latencia, a un estado de actividad. El periodo de latencia, también denominado letargo, corresponde al periodo de tiempo en el que las semillas parecen estar “dormidas” después de madurar dentro de los frutos y ser dispersadas. Durante el período de latencia, la semilla no puede germinar debido a que existen condiciones ambientales no apropiadas para que la semilla pueda germinar correctamente. Es, entonces, cuando se habla de semilla latente. Entonces, ¿cómo puede una semilla latente germinar?

Los factores que influyen en el proceso de germinación son: Humedad: La entrada de agua hacia el interior de la semilla es el primer paso que debe darse durante el proceso de germinación, pues para que la semilla recupere su metabolismo es necesaria la rehidratación de sus tejidos. Gases: Como se ha mencionado anteriormente, el agua es un factor importante para que la rehidratación de la semilla ocurra. No obstante, un exceso de la misma actuaría desfavorablemente para la germinación, debido a que dificultaría la llegada de oxígeno al embrión. Temperatura: La temperatura es el factor más decisivo en el proceso de la germinación, ya que influye sobre las enzimas implicadas en las reacciones bioquímicas que ocurren en la semilla después de la rehidratación. Por ello, las semillas sólo germinan dentro de un cierto margen de temperatura, que se denomina temperatura óptima y varía entre una especie vegetal y otra. La temperatura óptima, puede definirse como la más adecuada para conseguir el mayor porcentaje de germinación en el menor tiempo posible. Luz: La luz es un factor necesario para acelerar el proceso de germinación, en algunos cultivos. No obstante, existen cultivos en los que la luz no afecta al proceso de germinación.

Por otro lado, existe otra posibilidad por la cual la semilla no puede germinar y es que existan condiciones, dentro de la propia semilla, que le impidan hacerlo, a pesar de que las condiciones ambientales sean las apropiadas para tal fin. En este caso, nos encontramos ante una semilla durmiente.

Existen diferentes tipos de dormición, tales como: Dormición por impermeabilidad: En algunos casos, las cubiertas seminales más externas son impermeables al agua, al oxígeno o a ambas condiciones y, por tanto, las semillas no pueden germinar hasta que las semillas se ablanden. Este proceso puede ocurrir por el agua, hongos, alternancia de frío y calor o por ácidos del tracto digestivo de un animal. Dormición embrional: Este tipo de dormición se da cuando el embrión no ha alcanzado la madurez fisiológica, es rudimentario o inmaduro. En este caso, las semillas necesitarán un período de tiempo hasta que éste se desarrolle, diferencie y madure. Dormición fisiológica: Dormición de algunas semillas que cuentan con un embrión perfectamente desarrollado y con sus envueltas externas totalmente permeables. En este caso, las semillas requieren un cierto tiempo antes de poder germinar. Las causas que provocan este tipo de dormición pueden ser la presencia de inhibidores de la germinación que con el paso del tiempo se irán transformando o eliminando, y la ausencia de promotores de la germinación que se irán formando y almacenando con el paso del tiempo.

Por María del Carmen Rodríguez

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