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LA “LLAMADA” DEL CRECIMIENTO (PARTE I)

Una pregunta importante y muy recurrente a la hora de estudiar las plantas, es ¿cómo crecen las plantas?. Las plantas, al igual que cualquier otro ser vivo, necesitan alimentarse para crecer y desarrollarse. Es por ello que se realiza el abonado en los campos, para alimentar a las plantas y favorecer su crecimiento. Sin embargo, para poder crecer, debe de existir una señal interna que diga “necesito crecer”. Esta señal puede ser generada por muchos procesos diferentes, desde rutas complejas de señalización, como el caso de las hormonas, hasta procesos tan sencillos como la ósmosis.

La base de todas las señales de crecimiento reside en la relación que existe entre las fuentes y los sumideros. La fuente es el órgano vegetal que aporta el azúcar necesario para el crecimiento, mientras que el sumidero, es el órgano vegetal donde va a acabar el azúcar reclamado. Existe una relación estrecha y dinámica entre ambos órganos, con transiciones continuas entre ellos.

El ejemplo más claro de un órgano fuente son las hojas fotosintéticas, ya que crean a través de la fotosíntesis, la energía necesaria para el crecimiento en forma de fotoasimilados. El azúcar ampliamente distribuido en las plantas es la sacarosa, seguida por la rafinosa y en menor medida los polioles, dependiendo de la especie vegetal. En cuanto a los órganos sumideros, el ejemplo más llamativo es el del fruto, ya que éste se encuentra en continuo crecimiento hasta alcanzar su madurez. Un dato curioso es que el fruto inicia su llamada de crecimiento mucho antes de que aparezca el cuaje, siendo la llamada inicial en su estado embrionario en las semillas.

De hecho, una semilla es el mejor ejemplo del sistema de transiciones que existe entre las fuentes y los sumideros. Curiosamente, la semilla puede ser tanto una fuente como un sumidero. Durante el proceso de la germinación, el endoesperma, el tejido con una gran parte de la reserva de nutrientes de la semilla, actúa como la fuente de nutrientes al embrión, el sumidero. De este modo, el embrión aprovecha los nutrientes y crece hasta formar la plántula inicial que pasa a ser la fuente de nutrientes.

 

 

Ahora bien, ¿cómo se produce la llamada del crecimiento? Esa llamada, se basa en una hipótesis del fisiólogo alemán Ernst Munch, la cual postula que existe un gradiente de presión hidrostática que atrae el agua hacia el tejido vascular del Floema desde el Xilema. El órgano sumidero para reclamar el azúcar necesario, reduce la concentración del mismo en su interior, de modo que crea un gradiente de presión positiva en el Floema. La fuente, al encontrarse con muchos azúcares, transfiere una parte de los mismos hacia el floema, y debido a la alta presión que se genera en su interior, “empuja” la disolución de agua y nutrientes hacia los órganos sumideros, donde se descargan y así se distribuyen activamente entre las células vecinas.

 

Gracias a esa relación fuente-sumidero, la planta consigue crecer con transiciones constantes entre sus órganos, por lo que la planta se puede considerar como una serie de fuentes con buena capacidad fotosintética y varios sumideros compitiendo por los fotoasimilados.

 

Raíces

 

 

Escrito por Abbas Caballero

Dep. Técnico de Stoller Europe

 

 

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