Stoller Academy Blog
Piensa diferente

Aquellos de nosotros, agrónomos, consultores, agricultores, hemos sido enseñados a pensar en un orden lógico para planificar la cosecha del año siguiente. Cada año, realizamos el mismo proceso. Cada año mejoramos haciendo este proceso. Pero, tras muchos años, la mejora se queda en algo cada vez más marginal.

  • ¿Cómo hacer un cambio significativo en nuestra manera de pensar para conseguir una mayor rentabilidad?
  • Los maneras tradicionales de pensar en torno a lo anterior siguen el siguiente modelo: ¿qué cultivo ofrecerá mayores rentabilidades?
  • ¿Qué características deberíamos buscar en las semillas?
  • ¿El valor añadido de las semillas genéticamente modificadas es suficientemente rentable para realizar ese gasto?
  • ¿Cuál es la densidad idónea en el cultivo a la hora de plantar?
  • ¿Cuál es la distancia adecuada para un beneficio máximo?
  • ¿Cuál sería la cantidad adecuada de fertilizante para maximizar los beneficios?
  • ¿Qué sistema de control de malas hierbas deberíamos considerar?
  • ¿Cuál es la fecha idónea para plantar nuestra cosecha?
  • ¿Qué sistema de control de malas hierbas deberíamos utilizar?
  • ¿Deberíamos utilizar un fungicida dentro del programa de producción?
  • ¿Deberíamos pensar en utilizar un fertilizante foliar, o una combinación de tratamientos foliares, micronutrientes y estimuladores del rendimiento?

Continuamente se nos recuerda que debemos considerar la mejora potencial del rendimiento a través de cualquiera de las opciones anteriores. Nuestro cerebro está completamente programado para pensar sobre mejoras del rendimiento. Es la forma normal para llegar a decisiones económicas cuando consideramos la relación riesgos/beneficios para cada gasto de los mencionados antes. Es un proceso lógico de pensamiento.

¿Hay alguna razón para cambiarlo?

La mayoría de peticiones que nos llegan de empresas, científicos, consultores y los colegas agricultores están normalmente relacionadas con aumentar los ingresos frente al aumento de costes proveniente del uso de cualquier producto o de llevar a cabo alguna de esas prácticas.

Esa es la manera personal de pensar. ¿Hay alguna razón para cambiarla?

Para pensar sobre esta cuestión, vamos primero a considerar los rendimientos potenciales de las siguientes cosechas:

  •  Maíz – 600 bushels por acre – 37,6 Tn /Ha
  • Soja – 200 bushels por acre – 13,45 Tn /Ha
  • Trigo – 250 bushels por acre – 16,81 Tn /Ha

Bajo condiciones medioambientales controladas con abundancia de nutrientes, estos rendimientos son posibles. El ADN que contiene cada planta es capaz de hacer eso. Este máximo rendimiento es siempre limitado por las condiciones de crecimiento bajo las cuales nuestras cosechas prosperan. La variación de temperatura intra-día es probablemente el factor clave a la hora de controlar los rendimientos. La cantidad y distribución de la humedad en sustrato es probablemente el siguiente factor clave. Con el aumento de la densidad de plantas para aumentar las cosechas, la luz solar (sombra) se convierte en un factor determinante en limitar las cosechas. El control del crecimiento de la planta determinará el potencial de la cosecha muy al inicio de la temporada. Los efectos de las plantas vecinas en cada planta son de significativa importancia. Por tanto, el crecimiento de las raíces, y su dirección, es extremadamente importante.

Al considerar los hechos anteriores, limitantes al potencial de nuestra cosecha, uno puede ver fácilmente que la pérdida potencial de producción es mucho más significativa que el pobre “aumento potencial de la misma” que ahora guardamos en nuestro banco de memoria. Con dificultades conseguimos un aumento de producción de entre 10 y 20 bushels (650 y 1.300 kg), mientras que al mismo tiempo nos falta entendimiento para una pérdida de producción de entre 40 y 100 bushels, (2.600 y 6.500 kg).

Debemos aprender a pensar de manera diferente. Es la pérdida potencial de producción lo que es lo más importante – no el aumento de la producción actual. 

Lo que viene a continuación son las consideraciones que deberíamos hacernos todos nosotros durante la temporada. Deberíamos notar esos cambios y darnos cuenta que pueden significar pérdidas potenciales de producción. Esto es de una importancia extrema para todos nosotros. ¿En qué dirección crecen las raíces? ¿Crecen verticalmente con más fuerza hacia abajo, o crecen más fuertemente en horizontal? Más crecimiento lateral de las raíces provocará interferencia con las plantas vecinas. Por esta razón la producción individual de cada planta disminuye al aumentar la densidad total. Si podemos controlar el crecimiento lateral de las raíces, obtendremos una mayor producción por planta conforme aumentamos la densidad de las mismas.

Al hacer lo explicado arriba, nuestra densidad de plantas aumentará entre un 50 y un 100% más que lo que tenemos plantado actualmente, y seguiremos aumentando nuestra producción y nuestras posibilidades de mejorarla.

El uso de tratamientos para semillas en aplicaciones en la siembra puede, con seguridad, controlar la dirección del crecimiento radicular, la masa de ese crecimiento y, finalmente, determinará la producción. De nuevo, esto cobra mayor importancia si aumentamos la densidad de plantas.

¿Podemos tratar las semillas para aumentar el número de nódulos en las raíces de las leguminosas?

Sí, podemos. La única cosa necesaria es permitir un mayor transporte de IAA desde la parte superior de las plantas hacia las raíces, lo que incrementará su riesgo de infección por rhizobia. Esto creará más nódulos, y durante más tiempo.

¿Es importante controlar el porcentaje de germinación? 

Si la germinación sucede más lentamente en el suelo, los aumentos de producción son mayores. Si la germinación tiene lugar en suelos más cálidos (para la misma variedad), la producción es menor. El porcentaje de germinación determinará la expresión genética de las semillas para que ocurra una menor pérdida de rendimiento. Los agricultores han visto esto a través de los años. No es ningún misterio. Únicamente que nunca teníamos una explicación para ello.

Al crecer nuestras plantas, debemos evitar un excesivo crecimiento de la parte aérea. Las plantas que crecen rápido, con grandes espacios internodales siempre tendrán un menor rendimiento potencial. Por tanto, debemos mantener un balance hormonal adecuado desde el momento en el que la planta emerge, hasta el período del estado reproductivo de crecimiento. El crecimiento excesivo debe ser controlado. También, durante este período de salida de tallos en las plantas obtendremos una clave sobre el balance hormonal de la planta. No es bueno tener demasiados tallos. En la mayoría de las plantas, incluso no querremos tener tallos. Cuando una planta de ciclo anual (maíz, trigo, soja, canola y otros cultivos anuales) llega a un período de entre 30 y 45 días tras haber sido plantada, podemos predecir el rendimiento relativo de cada planta. ¿Cómo? Simplemente midiendo el diámetro del tallo.

Cuanto mayor es el diámetro del mismo, mayor será la producción relativa de cada planta. Esto es cierto si la población de plantas es constante. Al aumentar la densidad de las plantas, el diámetro del tallo normalmente decrece. Esto muestra claramente por qué mayores densidades de plantas generalmente traen menores rendimientos por planta -aunque el rendimiento total por superficie es generalmente mayor.

En muchas de las variedades de maíz hay una falta de consistencia. Cuando uno cuenta 20 plantas en una fila, deberíamos buscar plantas con mazorcas pequeñas o sin mazorcas (tallos estériles). El porcentaje de plantas que tienen mazorcas subdesarrolladas puede llegar a un 25%. Normalmente, el porcentaje será de entre un 10 y un 12%. Esto no debe ser admitido. Cada planta del terreno debe tener mazorcas grandes con regularidad. Este es el principal hecho aislado que reduce nuestro potencial máximo de producción.

El desarrollo de cada mazorca se determina cuándo el primordio de la mazorca inicia su desarrollo en la planta. Esto ocurre aproximadamente en el estado de crecimiento con 5 ó 6 hojas. En este momento, la planta debe tener el equilibrio hormonal perfecto para iniciar un primordio perfecto de mazorca para el desarrollo de la planta. Una situación similar ocurre en el trigo antes de surgir el brote de la semilla. Esta situación ocurre en la soja, ya que cada grano de soja se desarrolla en el proceso de crecimiento. El balance hormonal en cada nódulo de soja a lo largo de la temporada determinará el número de vainas desarrolladas en cada nódulo de la planta. No hay un sustituto para un equilibrio hormonal adecuado más que el nódulo de la planta en el cual las mazorcas de maíz, los brotes de las semillas del trigo, o las vainas de soja o de canola se desarrollan.

Hay varias razones por las cuales ocurre el desarrollo de las mazorcas en el maíz. Una es la viabilidad de la semilla de maíz que crece en la planta madre a lo largo del año de crecimiento de la semilla. Esta expresión genética débil puede ser transportada en la semilla y afectar al crecimiento de  la planta resultante de esa semilla. En otras palabras, la semilla de maíz normalmente tiene menos valor en las temporadas en las que la planta madre creció con estrés en el momento de formarse el embrión de la futura semilla..

La segunda razón para un pobre desarrollo de la mazorca en cada planta puede ser la reacción química de cualquier producto aplicado a la planta durante el estado de crecimiento de 5 a 6 hojas. Esto es particularmente cierto si ese producto es un herbicida. Todo herbicida puede afectar al primordio de la mazorca cuando se desarrolla a esta altura de crecimiento. Puede ser fácilmente compensado durante el período en el que el herbicida se aplica. Es sencillo y no tiene un coste demasiado alto.

Nunca hay que aplicar un herbicida o cualquier producto que pueda afectar el balance hormonal de una planta durante su estado de reproductividad estado de producción de crecimiento. Esto es indudablemente un no-no. La planta tiene un ritmo hormonal natural que es necesario maximizar a través de su expresión genética durante su estado reproductivo de crecimiento.

Nunca debemos considerar la aplicación de ningún producto que pudiera afectar negativamente el equilibrio hormonal.

Durante el estado reproductivo de crecimiento, la temperatura es el factor más decisivo. La temperatura afecta severamente el balance hormonal de la planta. Pero podemos hacer algo al respecto. Podemos ayudar a la planta a mantener el equilibrio hormonal adecuado incluso cuando las más altas temperaturas lo hacen complicado. No es razón para quedarnos de manos cruzadas sobre este tema. Debemos, poner de nuestra parte para aplicar una nueva tecnología basada en el estudio profundo de la fisiología vegetal, esta tecnología ahora se conoce. Sólo depende de nosotros aplicarla y no ser demasiado indecisos para no hacerlo. Debemos entrenar nuestra manera de pensar para creer que hay una posibilidad de tener control sobre la temperatura. No debemos dejar este control a la Madre Naturaleza. No tiene sentido, económicamente hablando.

Una humedad adecuada en la planta es también crítica durante el estado reproductivo del crecimiento. Muchos de nosotros tenemos riego por goteo. Las aplicaciones frecuentes de pequeñas cantidades de agua son siempre más productivas que las menos frecuentes y de mayor cantidad. Al recibir la planta mayor humedad, el equilibrio hormonal cambia en esta dirección. Al desaparecer la humedad del suelo, el equilibrio hormonal cambia en otra dirección.

Este aislamiento del equilibrio hormonal en la planta confunde a la misma.

El equilibrio en la humedad de la planta cambia su estado de ánimo. Debemos disminuir el estrés de las plantas. Es nuestro trabajo. Para conseguir ese propósito, un antioxidante puede ser utilizado como aplicación foliar en la planta, o aplicaciones a través del sistema de riego.

La humedad en las plantas es análoga a un sistema de aire acondicionado. Si la humedad está baja, la temperatura de los tejidos de la planta aumenta. Eso afecta tremendamente al equilibrio hormonal de la planta. Ha sido demostrado en las personas que el equilibrio hormonal del cuerpo cambia al ritmo que cambia la temperatura corporal. Las plantas no son diferentes.

Es extremadamente importante que la planta mantenga su nivel máximo de fotosíntesis. Al aumentar la fotosíntesis, la planta aumenta la cantidad de azúcar producido que puede almacenar. Como consecuencia, aumenta la cantidad de activadores que pueden transportar los fotoasimilados hacia las semillas, los frutos que están creciendo, o los tejidos de almacenamiento, (como las remolachas azucareras) para aumentar la capacidad de almacenamiento de estos tejidos.

Para incrementar la fotosíntesis, debemos aumentar la capacidad de las plantas de utilizar el azúcar. Las hojas de las plantas producirán azúcar hasta que las células de las propias hojas se llenen por completo de azúcar, disminuyendo su actividad fotosintética conforme se completa el órgano reserva de la célula (vacuola).

Si la planta utilizara ese azúcar más rápidamente, entonces las hojas podrían crear una sobreabundancia de azúcares. Las hojas continuarán fabricando azúcar a un ritmo elevado. No hay ninguna magia en incrementar la fotosíntesis. La única cosa necesaria es aumentar la movilización y utilización de azúcar en las células en toda la planta. Lo que incluye las raíces, los tallos, las ramas, las semillas, los frutos, y los tejidos de almacenamiento -aumentar la utilización de azúcar en toda la planta. ¿Cómo? Simplemente aumentando el ritmo de división celular, la diferenciación celular y la disposición celular.

Lo cual es sencillo de llevar a cabo. Todo lo que tenemos que lograr es mantener el equilibrio hormonal, que activa el ritmo de aumento por división celular, diferenciación celular y disposición celular, así como la longevidad (el número de días en la vida de una planta) si podemos mantener la división celular máxima. No es tecnología espacial. Es simple ciencia, si es que queremos comprenderla.

Al continuar la hoja realizando la fotosíntesis (carbohidratos), es importante que los azúcares y las proteínas sean transportadas a otras partes de la planta que las necesiten para crecer.

Lo que incluye el transporte de los fotosintatos a los tallos, las ramas, los frutos, la parte aérea en crecimiento, las mazorcas, las vainas, semillas y los tejidos de almacenamiento.

El ritmo al cual estos fotosintatos pueden ser movidos depende principalmente de los dos factores siguientes:

  1. El diámetro total del tejido floemático* (tuberías de transporte) que transportan esos fotosintatos a varias partes de la planta.
  2. La demanda “sumidero” de cada planta al demandar estos azúcares. Estos sumideros son controlados hormonalmente. La actividad hormonal de estas partes de la planta provoca que el sumidero demande más azúcar, lo que provoca un mayor flujo de azúcar a estas diferentes partes de la planta.

Es bastante sencillo estimular el movimiento de azúcar a diferentes partes de la planta durante la etapa reproductiva de crecimiento. Únicamente se requiere saber qué hacer y el deseo de hacerlo.

La rapidez del trabajo de transferencia del azúcar está controlada por la planta hormonalmente. Está controlada principalmente por dos factores – la duración del día y las temperaturas nocturnas. Al disminuir las horas de sol, la señalización que realiza el Ácido Giberélico desciende. Lo que aumenta la actividad del Ácido Abscísico (ABA). Por otro lado, al descender las temperaturas nocturnas, el nivel de respiración desciende y más azúcares se quedan en las células de la planta para aumentar los niveles de azúcar en las mazorcas, en las vainas, semillas, tejidos de los frutos y tejidos de almacenamiento. De nuevo todas estas características pueden ser hormonalmente controladas para compensar la falta de horas de luz y temperaturas nocturnas idóneas.

Después que las partes frutales hayan mantenido su máximo tamaño, la cantidad de fotosintatos desde la planta madre a las partes frutales de los tejidos de almacenamiento se detiene. Ocurre entonces el proceso de maduración. Este proceso de maduración también está controlado hormonalmente. El descenso de actividad IAA (auxinas) y un rápido aumento de actividad ABA. Ha sido estudiado y es muy sencillo de determinar. Cuanto más rápido sucede el cambio en estas hormonas, más rápida es la maduración. Pero, si la maduración es demasiado rápida, el tamaño de la cosecha normalmente se reduce. Por tanto, es muy importante mantener un adecuado periodo de maduración.

De nuevo existe el conocimiento para así hacerlo.

El último punto que consideraremos en esta tesis es el balance hormonal entre la planta madre y el balance hormonal entre la semilla en proceso de maduración, el fruto, y la ganancia de tamaño del tejido de almacenamiento. Bastante en la misma medida, el balance hormonal de la madre tiene una influencia y una inhibición directas sobre el equilibrio hormonal del feto que se desarrolla dentro de ella. Se producirá un desarreglo hormonal entre la planta madre y las hormonas de las semillas en desarrollo, el fruto, y los tejidos de almacenamiento. Este es un factor que ha sido considerado por escasos estudiosos de las plantas.

De todas maneras, es muy importante. ¿Cuántas veces has observado un bonito campo de cultivo, pero has encontrado que la producción no ha sido tan buena como anticipaba el período de cosechar el grano? Cada agricultor se ha quedado decepcionado alguna vez. Durante muchos años, el cultivo era bonito, pero la cosecha era decepcionante. ¿por qué? La razón principal es que la planta madre podía demandar alimento de los hijos durante su vejez. Piensa en ello. Al envejecer, la planta madre necesita más energía, y puede obtenerla de semillas, mazorcas, vainas, frutos o tejidos de almacenamiento en desarrollo para satisfacer sus necesidades energéticas. Esto es fácilmente observable en cosechas de larga temporada. Es muy evidente en variedades no-determinantes -particularmente en patatas. Si el crecimiento activo intenta ser continuado con la temporada demasiado avanzada, la necesidad de fotosintatos será mayor que la capacidad de producirlos. Por tanto, puede robar de nuevo esos fotosintatos al hijo. La producción de grano entonces puede reducirse. Por tanto, es necesario acabar con la madre en el momento adecuado para maximizar la cosecha. Y esto puede conseguirse.

La tesis anterior, titulada “Piensa de Manera Diferente” ha sido realizada para animarte a hacer eso. Hay muchas cosas a considerar cuando se toman decisiones que afectan el rendimiento final de la producción. Discutiremos los puntos anteriores en publicaciones futuras. Para aquellos de vosotros que deseéis aprender, os animo a seguir advancingag.com para recibir más información.

Hasta entonces, gracias por vuestra atención,

Saludos.

Jerry Stoller

*En Botánica, se denomina floema al tejido conductor encargado del transporte de nutrientes orgánicos e inorgánicos -especialmente azúcares- producidos por la parte aérea fotosintética y autótrofa, hacia las partes basales subterráneas, no fotosintéticas, heterótrofas de las plantas vasculares. También se pueden denominar tubos o vasos liberianos.

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